Y vine con ganas de pensar en ti

•Enero 17, 2007 • 1 comentario

Y vine con ganas de pensar en ti,
pero tenía que pensar en como hacerlo.
Cuando uno piensa así nada más
corre el riesgo de que los pensamientos sean salados,
o tal vez demasiado empalagosos
cuando no son muy picantes o simplones.

Dejé de pensarlo demasiado y puse un beso al punto,
lo sazoné recorriendo tu forma con la mirada lo aderecé
con mis dedos enredados en tu cabello.

Lo he estado dejando reposar,
sin batirlo demasiado y mirando como esponja.

Terminé batido de pies a cabeza.

Pensaba mantenerlo ahí hasta que pasaras a recogerlo
pero ya no tiene sentido.

Mi pensamiento está listo e indudablemente rumbo a ti.

Allá tú…

•Enero 11, 2007 • 1 comentario

está bien,
no me hagas caso
que me lleve el diablo
otra vez
sin ti
pero no creas que te salvas
porque te traigo siempre
entre los dedos
en la mente
y en las ganas
Allá tu y tus silencios
de cualquier forma también tu voz quedó atrapada
como a veces tus uñas en mi espalda
y tus sonrisas que volando atravesaron mis orejas

•Octubre 30, 2006 • 3 comentarios

El día en que los besos se volvieron insaboros

•Septiembre 14, 2006 • 1 comentario
Nadie sabe como llegamos a esta curiosa situación. Quién pensaría que un día se le iría el sabor a los besos, así de pronto. Y mirar de pronto al imbécil de mi primo saliendo de la habitación con la bragueta abajo, y mi hermana indiferente mascullando que se lo temía; “El sexo tampoco sabe ya a nada”. Es hilarante leer en las noticias las historias de los ahora quebrados inversionistas de viagra y similares.
Hay quien jura que la cura está en desangrarse con la espina de una rosa roja, pero yo no voy a caer en el embeleco de los miserables acaparadores del mercado de jamaica, prefiero seguir escribiendo amarguras.

Lo único que quiero es ver el mar.

•Julio 27, 2006 • 4 comentarios


Si sigues mirando sobre mi cabeza
y encuentras sueños inabordables
estamos equivocados los dos.

Si algún rasgo de amor vislumbras en mis ojos,
es cierto, te amo solo, como hombre
y no quiero que correspondas eternamente,
yo lo único que quiero es ver el mar.

Lo único que quiero es recortarte,
unirte a los pedazos de mi;
crear un ser de juntos, y sentarme a ver el mar.

Retazos 4 y 6

•Julio 17, 2006 • 4 comentarios

4.

No me resigno a tocar con miedo los pechos tibios que se me ofrecen tras un pacto de algo que se parezca al amor, pero que nunca trate de imitarlo. Porque gracias a Dios los pechos no tienen dientes, no lloran, son manipulables pero no manipulan, reclaman pero reclaman atención y cariños, atención y dedos, atención y labios, calor.
6.

Lo malo es la costumbre adquirida por una herencia cultural a que el dolor se sufre y no se toma como bendición, como el recuerdo de que se está vivo, como la constancia de que una vez se fue feliz

Un poco más.

•Julio 6, 2006 • 5 comentarios

Seguramente hay algo más allá de tus torcidos pensamientos,
más allá de tus nubes y alcobas,
más allá de tu firme igualdad entre géneros y razas.
Seguramente escondes algo en alguna parte de tu chistera,
ese algo que me hace mirar tus nalgas
y me crea la necesidad de reposar en tu vientre.

Conozco de memoria el camino que me devuelve a casa,
y sin embargo es el que no me explico
como desandar en las noches en que te he dejado dormida,
con tu virginal sueño de doncella rescatada.

Ahora que nos sinceramos…
yo también necesito tu ayuda.
¿Dónde están las nalgas y los senos de tu corazón?
¿Cómo hago para abrir sus piernas?
Porque he de confesarme un poco torpe,
pero tengo que hacerle saber que lo comienzo a querer enserio.

Reincidencias…

•Junio 30, 2006 • 1 comentario

Reincidencias en los mismos círculos viciosos
de la transigencia que tolera eso,
…a lo que más miedo le tengo.

¿A que?
Miedos, remordimientos, vientos sonoros,
que transmutan la paz de un bosque,
con el silbido de los árboles que filtran el frío de paso.

Son los remordimientos,
no,
son los finales no satisfactorios
por falta de concentración en el proceso.

Siempre el dolor que genera la sangre de un muerto
funciona como los desengrasantes en el caso
de una conciencia que finge o pretende estar limpia.

Amores monocotiledóneos

•Junio 28, 2006 • Dejar un comentario

Amores monocotiledóneos
que sufragan sueños
mas bien estériles
que estéticos.

Concensuáremos contrapuntear
la corriente monogámica
que monopoliza la mente
del mono final de la corriente Darwinesca

Hay que azuzar
si es necesario a fuerza de azotes
los ascos que dejan azorados
a los zopilotes que hacen ronda
a los cínicos sobrevivientes.

Sara

•Junio 23, 2006 • 1 comentario

Es que Sara te hace sentir en el cielo,
y es que aún cuando no la estoy amando
su nombre es el que flota,
y si me encuentra
yo me pierdo.

Sara…
diciéndolo en su oído,
susurrándolo al viento,
gritándolo al vacío,
en secreto y hacia dentro
ella siempre llega.

Es invocada
y su piel transpira su nombre.

Morir entre sus piernas
es quedarme entre alguna de sus “A”,
y es que recuérdala de nuevo.

“Sara”
Escucha como se contonea en su brevedad,
es firme, es una línea transversa,
sin timidez, nada de silencios,
rítmica y sencilla,
así suena toda ella.

Pies delgados y ojos tristes,
duda de si pero no lo nota,
no la conozco.